Sobre las palabras no dichas
No creo que alguna vez mis palabras alcancen a nadie.
Realmente a nadie le importaría lo que piensa o lo que siente alguien como yo.
Inicié este blog para ver si tal vez alguien se interesaba en lo que compartía pero soy una persona muy irrelevante y nada constante; supongo que es parte de lo que siempre he sido.
Siempre deseo decir muchas cosas pero casi siempre termino diciendo nada.
No es que importe, o que no. Es que simplemente creo que siempre llego a ese punto en que siento que nada de lo que haga tiene reconocimiento o valor. No sé si viene desde mi casa, desde mi infancia o adolescencia. O quizás solo es algo muy mío que nunca antes había considerado a profundidad.
Siempre quise ser alguien recordado o valorado pero la verdad es que no he hecho ningún mérito para recibir tal reconocimiento.
Lo único que hecho en mi vida es ganarme el odio o desprecio de la gente que me rodea. Sobre todo de mi familia. Creo que en este punto nada de lo que puedan o quieran darme como amor lo podría recibir. Ya estoy muy rota, ya sufrí demasiado. Sé que muchas de las cosas que me hicieron daño para las personas puede ser algo muy nimio, muy ínfimo, pero no me importa. Siempre ha pasado eso con cada cosa que he pensado o he sentido. No hay nada que pueda ofrecer que las personas quieran recibir.
Con mis amigos solo puedo ofrecerles ignorar sus mensajes y aparecer de vez en cuando solo para fangirlear un poco sobre alguna cosa y luego desapareceré sin dejar rastro.
Con mi familia solo ofrezco disgustos y peleas diarias. No hay nada que pueda ofrecer ni siquiera a mis hermanos pequeños, menos a mis padres.
Con las personas que desean tener alguna relación conmigo les ofrezco distanciamiento, soledad, ignorarlos o prestarles atención de vez en cuando. Cuando necesito sentirme querida. Eso es cruel.
Conmigo misma... no hay nada que pueda ofrecerme a mí misma. Apoyo de vez en cuando y esas ganas de morirme cada que alguna cosa pequeña hace que mis desastres exploten. Un poco de ánimo momentáneo y darme ligeros placeres como leer algo romántico y soft para el alivio de mi corazón lastimado, soñando ilusamente que quizás algún día podré sentir el amor familiar, de amigos o de pareja como el que leo en las historias.
Si tuviera que hablarme a mi yo del pasado sería para disculparme, tal vez para agradecerle y mayormente para regañarme.
Le diría que se tome su tiempo. Que todo puede llegar, que por intentar un capricho no arruine su vida. Que luche cuando ya haya cometido un error y que como mi padre siempre dice: "saca el cuerpo por donde metiste la cabeza." Es de los pocos consejos que recuerdo y que siempre trato de tener en mente pero que los malos recuerdos o momentos sepultan en cada pequeña caída.
Si en aquella época me hubiera hablado más a mí misma como lo hago ahora, creo que sería diferente la historia. No sería le tipo de persona amargada y depresiva que soy ahora.
Incluso solo viendo mis viejas entradas no puedo entender como esa persona se volvió alguien como yo. Nunca creí que pasaría, incluso ahora me niego a creerlo. Aunque sí que he buscado ayuda, y luego lo he dejado. Creo que si fuera psicóloga haría lo que hace la mía, escribirme aunque no lea o responda sus mensajes. Me siento mal por ella, pero por alguna razón no quiero ir a la cita que debo. Una amiga me dijo que incluso eso requiere constancia y a mí se me cae la cara de vergüenza por ignorar a mi doctora. Quizás se canse, como toda persona con sentido común que me conoce.
Las palabras que no fueron dichas en su momento, no las recuerdo más. Solo puedo pensar en palabras de disculpa y reclamo hacia mí y hacia quienes creo que influyeron en mi esto actual. Aunque sé que eso es solo repartir culpas y estoy harta de eso.
De nuevo, he vuelto a no sentir nada. Si me emociono es solo por momentos, nunca por días enteros o al menos por algunas horas. Es muy difícil existir así. Pero supongo que yo me lo busqué.
Realmente a nadie le importaría lo que piensa o lo que siente alguien como yo.
Inicié este blog para ver si tal vez alguien se interesaba en lo que compartía pero soy una persona muy irrelevante y nada constante; supongo que es parte de lo que siempre he sido.
Siempre deseo decir muchas cosas pero casi siempre termino diciendo nada.
No es que importe, o que no. Es que simplemente creo que siempre llego a ese punto en que siento que nada de lo que haga tiene reconocimiento o valor. No sé si viene desde mi casa, desde mi infancia o adolescencia. O quizás solo es algo muy mío que nunca antes había considerado a profundidad.
Siempre quise ser alguien recordado o valorado pero la verdad es que no he hecho ningún mérito para recibir tal reconocimiento.
Lo único que hecho en mi vida es ganarme el odio o desprecio de la gente que me rodea. Sobre todo de mi familia. Creo que en este punto nada de lo que puedan o quieran darme como amor lo podría recibir. Ya estoy muy rota, ya sufrí demasiado. Sé que muchas de las cosas que me hicieron daño para las personas puede ser algo muy nimio, muy ínfimo, pero no me importa. Siempre ha pasado eso con cada cosa que he pensado o he sentido. No hay nada que pueda ofrecer que las personas quieran recibir.
Con mis amigos solo puedo ofrecerles ignorar sus mensajes y aparecer de vez en cuando solo para fangirlear un poco sobre alguna cosa y luego desapareceré sin dejar rastro.
Con mi familia solo ofrezco disgustos y peleas diarias. No hay nada que pueda ofrecer ni siquiera a mis hermanos pequeños, menos a mis padres.
Con las personas que desean tener alguna relación conmigo les ofrezco distanciamiento, soledad, ignorarlos o prestarles atención de vez en cuando. Cuando necesito sentirme querida. Eso es cruel.
Conmigo misma... no hay nada que pueda ofrecerme a mí misma. Apoyo de vez en cuando y esas ganas de morirme cada que alguna cosa pequeña hace que mis desastres exploten. Un poco de ánimo momentáneo y darme ligeros placeres como leer algo romántico y soft para el alivio de mi corazón lastimado, soñando ilusamente que quizás algún día podré sentir el amor familiar, de amigos o de pareja como el que leo en las historias.
Si tuviera que hablarme a mi yo del pasado sería para disculparme, tal vez para agradecerle y mayormente para regañarme.
Le diría que se tome su tiempo. Que todo puede llegar, que por intentar un capricho no arruine su vida. Que luche cuando ya haya cometido un error y que como mi padre siempre dice: "saca el cuerpo por donde metiste la cabeza." Es de los pocos consejos que recuerdo y que siempre trato de tener en mente pero que los malos recuerdos o momentos sepultan en cada pequeña caída.
Si en aquella época me hubiera hablado más a mí misma como lo hago ahora, creo que sería diferente la historia. No sería le tipo de persona amargada y depresiva que soy ahora.
Incluso solo viendo mis viejas entradas no puedo entender como esa persona se volvió alguien como yo. Nunca creí que pasaría, incluso ahora me niego a creerlo. Aunque sí que he buscado ayuda, y luego lo he dejado. Creo que si fuera psicóloga haría lo que hace la mía, escribirme aunque no lea o responda sus mensajes. Me siento mal por ella, pero por alguna razón no quiero ir a la cita que debo. Una amiga me dijo que incluso eso requiere constancia y a mí se me cae la cara de vergüenza por ignorar a mi doctora. Quizás se canse, como toda persona con sentido común que me conoce.
Las palabras que no fueron dichas en su momento, no las recuerdo más. Solo puedo pensar en palabras de disculpa y reclamo hacia mí y hacia quienes creo que influyeron en mi esto actual. Aunque sé que eso es solo repartir culpas y estoy harta de eso.
De nuevo, he vuelto a no sentir nada. Si me emociono es solo por momentos, nunca por días enteros o al menos por algunas horas. Es muy difícil existir así. Pero supongo que yo me lo busqué.
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